La Matemática representa al Espíritu y la Física a la Materia

Este artículo puede parecer raro. ¿Hablar de la espiritualidad de una ciencia exacta? Pues, claro que sí, la matemática tiene una connotación espiritual, es decir, representa al espíritu; mientras que la física representa a la materia; la gran dualidad divina inseparable que conduce a la evolución de la humanidad, del planeta Tierra, del Sistema Solar y de todo el Universo.

Pero, ¿en qué me baso para afirmar tal cosa? A continuación, brindo el justificativo de esta afirmación basada en la ciencia espiritual, la física relativista y la conjetura subjetiva que propongo al señalar lo mencionado en el anterior párrafo.

La ciencia espiritual entendida tal como la proponen Helena Blavastky, Rudolf Steiner y Alice A. Bailey, secundados por otros autores como Erwin Laszlo, Deepak Chopra, Eckhart Tall, Frijof Capra, Amit Goswami, Jorge Adoum, Krishnamurti, Vicente Beltrán Anglada, Sri Ramakrishna, Nicholas y Helena Roerich, por citar algunos, tiene que ver con el progreso humano, pues todo lo que vaya a favor de la evolución en conciencia de la humanidad es espiritual (no religioso). En este sentido, para comenzar un abordaje serio de la misma, es imprescindible comenzar el estudio conociendo la constitución humana que de uno u otro autor varía muy poco. Tomemos como referencia aquella que propone Alice A. Bailey (A.A.B.) al presentar el siguiente diagrama de la constitución del hombre o, de manera más general, del ser humano (Libro azul: Fuego Cósmico).

La parte que nos interesa son los tres últimos planos de la misma, que se muestra a continuación.

A cada plano suele llamárselo cuerpo; así tenemos los cuerpos búdico o de la intuición, mental, emocional y etérico-físico que, en la práctica, no se encuentran separados como muestra la figura, sino que están interconectados o ligados entre sí en un estructura transcompleja.

Estudiando al plano mental, mismo se divide en tres partes: la mente concreta o inferior, la mente abstracta o superior y a la que une a ambas se lo denomina el hijo de la mente, alma o, simplemente, conciencia. Pues bien, aquí radica el fundamento de nuestra aseveración al decir que la matemática es espiritual; mientras que la física es material. Expliquemos a continuación.

La matemática o, matemáticas como quiera llamársela, es una ciencia  formal y abstracta, basada en ideas y conformada por diferentes símbolos unidos entre sí que dan lugar a modelos matemáticos conformados por una o varias ecuaciones o, simplemente, por números si se trata de la aritmética o por figuras geométricas, como la geometría, la trigonometría, la topología, los fractales, etc. Lo que interesa es ver que todos los elementos que conforman la matemática son abstractos, son ideas, símbolos o formas de pensamiento que se encuentran presentes en la mente abstracta o superior de cada ser humano.

Al ser la matemática una ciencia abstracta donde se obliga realmente a pensar a quién se atreve a hollar este sendero lleno de símbolos no tan fáciles de entender a simple vista como los del misticismo y/o esoterismo, es normal que el común de los mortales sienta una determinada aprensión por la misma, ya que plantear e interpretar una ecuación matemática, por ejemplo, no es tan sencillo como lo es, en mayor o menor grado, un artículo procesal, una obra literaria o cualquier otra propuesta de las ciencias sociales.

Por ejemplo, en una estructura algebraica denominada Homomorfismo de Anillos, donde se tienen dos anillos (A,+,*) y (B,+,*) se dice que:

es un homomorfismo de (A,+,*) en (B,+,*), si para cualesquiera x1, x2 ɛ A, se verifica que:

Y si:

es biyectiva, entonces el homomorfismo de anillos se transforma en un isomorfismo.

¿Qué significado oculto tiene el ejemplo anterior? Cuando se tiene al frente una ecuación matemática, por más sencilla que sea, sus símbolos ocultan algo que se debe desvelar, descifrar, revelar. Sólo así, se entenderá realmente la idea matemática abstracta que se oculta en dicha expresión. En este sentido, a toda expresión matemática no se la debe ver, simplemente, como un conjunto de símbolos abstractos, pues cuando se estudia la ciencia matemática es necesario no solo resolver el problema que representa, sino que hay que introducirse en la subjetividad que presenta la misma, llegando –en lo posible- al núcleo mismo desde donde emerge la idea abstracta. Por esta razón, la matemática también sirve para alcanzar el kairós, el eureka o la iluminación que muchos sabios lo lograron y que será desarrollado más adelante.

Otro ejemplo, podemos tomar cuando se comparan las simetrías de una figura geométrica circular frente a una cuadrada. La circular es más simétrica que la cuadrada porque el número de sus simetrías de rotación es infinita; mientras que la simetría de la figura cuadrada es de sólo 4 rotaciones, conformando ambas un grupo de simetrías.

Este último ejemplo tiene relación con el estudio de objetos abstractos que es –justamente- la matemática, pero si este concepto no se transmuta al campo de la física, mediante la representación del círculo y del cuadrado con objetos tangibles o concretos, como dos mesas, por ejemplo- entonces no se desvelará el secreto que encierra ese grupo de simetrías.

Aclaremos esto. Como una mesa cuadrada tiene cuatro vértices o puntas, si se la hace girar alrededor de su eje de rotación ubicado en su centro, entonces, claramente se observa que al tener cuatro puntas, gira cada 90 grados y en la cuarta rotación alcanza nuevamente su posición inicial. Mientras que si se trata de una mesa circular, cuando la misma gira, al no tener un punto de referencia como un vértice de la mesa cuadrada, entonces su simetría es infinita. ¿Ahora queda claro este concepto de grupo de simetrías?

Por otra parte, la mente abstracta o superior, como se puede ver en las anteriores figuras, forma parte de la Triada Espiritual y es la cuna de donde emerge el pensamiento matemático que, si no encuentra su correspondencia con el campo de la física, quedará solamente como una idea o forma de pensamiento no cristalizado o no concretizado. Por eso, se afirma que la matemática es espiritual. Pero, ¿qué sucede con la física?

Recalcamos con otras palabras, como se mencionó en el párrafo anterior, que si no se da una explicación física de un suceso o planteamiento matemático, es muy difícil entender de lo que se está hablando. Esto da lugar a la siguiente afirmación.

Si bien la matemática es espiritual, la física representa a lo material, a lo concreto, a lo objetivo, a lo tangible y emerge de la mente inferior o concreta de la figura de constitución del hombre, donde radica la inteligencia, las ideas convertidas en ideales y, éstas a la vez, de existir la motivación y/o deseo del cuerpo emocional, pueden tomar sustancia densa del plano físico, objetivándose o volviéndose visible en el plano físico de la materia.

Blavatsky en su libro “La Doctrina Secreta” hace esta aseveración sobre el espíritu y la materia que se lo debe tomar muy en cuenta:

“El Espíritu es materia en un plano superior, y la Materia es espíritu en un plano inferior”.

No hay Uno sin la Otra, y viceversa. Son como los dos polos inseparables de un imán (no hay ‘cargas magnéticas’ separadas).

Pero, una afirmación algo similar también se lo puede extraer de la física relativista de Albert Einstein quién formuló su famosa ecuación que relaciona a la energía con la masa mediante la velocidad de la luz, de la forma:

¿Qué conclusión podemos extraer de esa ecuación matemática, demostrada físicamente, mediante la bomba atómica (desafortunadamente para la humanidad)?

“La Energía es masa en un plano de vibración superior, y la Masa es energía en un plano de vibración inferior”.

Para comprender aún más la relación que existe entre la matemática y la física, pongamos un ejemplo de la velocidad de un automóvil.

Un vehículo físico puede tener diferentes características como cuatro ruedas, cuatro puertas, de color rojo, tipo vagoneta, con chasis alto, etc.; es el modelo físico que se observa en el plano de la materia o mundo objetivo, cuyo funcionamiento está regido por las leyes de la Física, por ejemplo, por las tres Leyes de Newton que se formulan a continuación:

PRIMERA LEY: Todo cuerpo continúa en su estado de reposo o movimiento uniforme en línea recta, no muy lejos de las fuerzas impresas a cambiar su posición.

SEGUNDA LEY: El cambio de movimiento es directamente proporcional a la fuerza motriz impresa y ocurre según la línea recta a lo largo de la cual aquella fuerza se imprime.

TERCERA LEY: Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: quiere decir que las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto.

Estas tres leyes de la Física de la mente concreta o inferior tienen su correspondencia en la mente abstracta o superior, es decir, donde campean las matemáticas y se las puede expresar de la siguiente forma:

Ese conjunto de letras, números y símbolos matemáticos son los causantes del reposo o del movimiento de cualquier cuerpo físico; por supuesto que las ecuaciones se van complicando mientras se diseñan los sistemas y se obtienen los modelos matemáticos, pero toda la mecánica gira en torno a esas tres fórmulas matemáticas que tienen su correspondencia en el mundo de la física mediante las Leyes de Newton.

Por otra parte, entre la mente abstracta y la mente concreta hay un elemento vinculador que se denomina el hijo de la mente, el alma o la conciencia que traduce, en cierta forma, esos elementos abstractos muchas veces intuitivos y los vuelve comprensibles para el intelecto de la mente concreta. Ahora bien, entre la matemática y la física, análogamente, también hay un ente vinculador similar a la conciencia y se denomina “ingeniería”, pues la ingeniería a esa matemática pura o ciencia exacta la convierte en matemática para, justamente, emplearlo en el mundo de la Física, relacionando los diferentes modelos matemáticos con los modelos físicos a través de la tecnología y los diferentes métodos y técnicas que dispone en los diferentes campos de su dominio. Por eso, un ingeniero –como se dice corrientemente- tiene que hacer cantar a las fórmulas matemáticas hasta que éstas se conviertan en sistemas gobernados por las leyes de la física en el mundo objetivo de la materia. La siguiente figura muestra las similitudes existentes entre las mentes abstracta y concreta y la matemática con la física, mediante sus elementos vinculadores.

(Nota: los colores de la figura no son puestos al azar, sino que tienen un determinado significado que se explicará en otro artículo de la matemática espiritual).

Como conclusión de todo lo señalado anteriormente y en analogía con las grandes verdades espirituales y de la física relativista, se señala que:

“La Matemática es física en el plano abstracto o superior, y la Física es matemática en el plano concreto o inferior”.

Así sea.

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